martes, 23 de julio de 2013

HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA


Hace algún tiempo, por circunstancias de la vida -que no por vocación- tuve contacto con el Derecho. A decir verdad, lo estudié durante algunos años en la Universidad a Distancia. Fue una época dura. Empecé dichos estudios coincidiendo con los primeros años de vida de mis hijas, a cuyo cuidado dedicaba la mayor parte del tiempo libre que el trabajo me dejaba, pero, por aquel entonces, podía más el afán de superación y la consecución de un objetivo, que mi propio bienestar. Así que, le robaba horas al sueño para preparar los exámenes de las pocas asignaturas a las que podía enfrentarme. Por supuesto, de asistir a clases, nada de nada. Ese debió ser el motivo por el que, a pesar de haber superado no pocos exámenes, llego hoy a la conclusión de que no debí entender prácticamente nada.
Gracias a todas aquellas asignaturas que me vi obligada a estudiar para intentar obtener la titulación, aprendí un poco de todo. Lógicamente no me hice experta en casi nada pero si creí haber captado, al menos, el sentido del Derecho y de la Justicia. Sin embargo, analizo hoy en día la actualidad y lo que está pasando y, a pesar de estar casi todo relacionado con aquello que estudié, no veo, en la España que hoy en día se dibuja, ni sombra de lo que interpreté.
Aprendí aquello de que la soberanía reside en el pueblo y creí entenderlo. La ejercitábamos por medio de representantes elegidos en las urnas pero siempre di por supuesto que la honradez de aquellos que, voluntariamente, se presentaban para llevar a efecto esa representación, debía estar en todo momento fuera de cualquier duda y que los programas electorales, en base a los cuales se solicitaba la confianza, se hacían para cumplirlos y no única y exclusivamente para obtener el poder. Entendí que las mayorías absolutas eran el resultado de la elección de una determinada propuesta por una gran mayoría de electores pero en ningún momento imaginé que podían ser utilizadas para cambiar precisamente el sentido del programa electoral tan pronto se accedía el poder, traicionando a propios y ajenos sin que nada pueda hacerse frente a ello, y mucho menos para ignorar absolutamente a los votantes y a los representantes de quienes no elegían esa opción. Y sí, todo eso estamos viviendo y mucho más.
Reconozco que, a simple vista, la Constitución me pareció una herramienta útil de convivencia social y democrática. No era perfecta cuando se aprobó -tampoco las circunstancias históricas eran las más favorables - pero, de su espíritu, podía claramente deducirse el objetivo de consecución de la paz, la igualdad y la justicia social, así como de participación activa de la ciudadanía en la vida política y en las decisiones que directamente les afectaban (no en vano, España se define en nuestra Constitución como un Estado Social y Democrático de Derecho).
Sin embargo, el desarrollo de la Constitución y el desarrollo de las leyes de desarrollo de la Constitución; la introducción de la Legislación Autonómica y de los Tratados Internacionales; la entrada en la Unión Europea y la consecuente cesión de soberanía a sus Instituciones; los avances tecnológicos y sociales; los cambios en las “necesidades” de la sociedad actual; la jurisprudencia y ya, para colmo, la introducción de la nueva ideología neoliberal, han ido desdibujando la limpieza y sencillez de aquella primera redacción, de tal forma que hoy, y los entendidos bien lo saben, del espíritu de muchos de aquellos artículos, apenas queda nada, por no decir que alguno de ellos, ha sido prácticamente abolido a golpe de Real Decreto, a merced del interés económico de una minoría que es la que, efectivamente, actualmente detenta el verdadero poder.
Lo cierto es que cuando empezó la crisis y observaba lo que estaban haciendo con nuestros más básicos y primigenios derechos constitucionales y que el hecho de que estuvieran escritos en la Constitución, no servía para nada, me hizo sentir terriblemente impotente. Así, cuando me sentaba a estudiar, cada vez que leía lo que una ley decía y como, finalmente -a golpe de jurisprudencia, de discurso político o de sensacionalismo- se interpretaba, me entraban unas ganas enormes de llorar. No obstante, me resistía a perder la fe en la justicia.
He de confesar que no hace mucho que abandoné aquellos estudios por determinados motivos -entre otros, porque me costaba aceptar que en este mundo, especialmente en este país que es el que conozco y al que pertenezco, la justicia funcionara de forma tan lejana a lo que mis principios me inspiraban-. Para entonces, ya me había dado cuenta de que no eran “culpables” aquellos que habían infringido las leyes, sino aquellos que no tenían los medios suficientes para pagar a los mejores especialistas en encontrar los vericuetos, subterfugios y vacíos legales necesarios para conseguir que no pudiese demostrarse su culpabilidad. Y esos eran, habitualmente -como no- los más ricos y los más poderosos, como siempre. Pena me da pensar en todos aquellos inocentes que, por la misma regla de tres, no pueden demostrar su inocencia o su razón.
Con esto no quiero decir que ninguno de los culpables ricos va a la cárcel ni que ninguno de los que no poseen medios se libra de la justicia, simplemente quiero decir que, bajo mi punto de vista, lo que en nuestra Constitución es uno de los pilares básicos, lo de que todos somos iguales ante la ley, no es más que una mentira más; de la misma forma que las leyes, también terminan no siendo iguales para todos.
Y lo peor de todo es que esas leyes que nos vemos obligados a cumplir, no se hacen para que los ciudadanos las entiendan. El Derecho, no está al alcance de cualquiera sino tan sólo de aquellos que se especializan. ¡Qué difícil es que leyendo una ley tengamos la seguridad de cuáles son nuestros derechos y obligaciones o qué cosas podemos, o no, hacer sin atentar a la legalidad!. Pero de la misma forma que el desconocimiento de la ley, no exime de su cumplimiento, tampoco facilita el acceso a los derechos de quienes carecen de tal conocimiento mientras sí pueden ser privados fácilmente de los mismos sin ser ni siquiera conscientes de ello. Todo esto nos deja, a la gran mayoría ciudadana, a merced de aquellos que se han especializado en sacar de las leyes el máximo beneficio a favor de sus intereses, ya sea desde el poder ejecutivo o desde el legislativo, poderes, por otro lado, cada día menos independientes.
Nos quedaba el tercer poder, el judicial, para sentirnos un poco amparados pero, ¡cual es mi sorpresa cuando leo en la prensa que el PRESIDENTE DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, el Presidente del Órgano Supremo de defensa de los valores constitucionales, es afiliado del Partido Popular! (conste que lo mismo me habría dado que lo fuese de cualquier otro partido político) ¿Dónde queda la independencia judicial?. Cierto, todos, a estas alturas, lo sabemos ya. Tampoco existe. Pero al menos debería quedar algo de honor, que tampoco.
Y no me sirve que los jurídicos hablen de no sé qué interpretación porque la Constitución, a ese respecto, no puede ser más clara:
Art. 127 de la Constitución: 1. Los Jueces y Magistrados así como los Fiscales, mientras se hallen en activo, no podrán desempeñar otros cargos públicos, ni pertenecer a partidos políticos o sindicatos. La ley establecerá el sistema y modalidades de asociación profesional de los Jueces, Magistrados y Fiscales.
¿En qué cabeza cabe que un Juez o un Magistrado no pueda pertenecer a un partido político pero que quienes, con el nombre de Jueces y Magistrados de la máxima institución, han sido nombrados para defender los valores de la Constitución, sí puedan estar afiliados a un Partido Político?
Y sí, conozco el art. 159.4. La condición de miembro del Tribunal Constitucional es incompatible: con todo mandato representativo; con los cargos políticos o administrativos; con el desempeño de funciones directivas en un partido político o en un sindicato y con el empleo al servicio de los mismos; con el ejercicio de las carreras judicial y fiscal, y con cualquier actividad profesional o mercantil.
En lo demás, los miembros del Tribunal Constitucional tendrán las incompatibilidades propias de los miembros del poder judicial.
No sé si se pueden ejercer funciones directivas en un partido político sin estar afiliado pero lo que me parecería absolutamente intolerable es que los miembros del Tribunal Constitucional, sí pudieran pertenecer a un partido político quedando a salvo de la “imparcialidad”, porque dejaría absolutamente claro que no se trata de un Tribunal, sino de un Órgano más al servicio de los poderes ejecutivo y legislativo.
Así, en mi ignorancia, me explico todo lo que está pasando con la Constitución.
¡Qué sabia aquella antigua frase que dice: Hecha la Ley, hecha la trampa!
Y si se permite que esto sea así, además de pedir la dimisión del Gobierno y el adelanto electoral, no me queda otra que pedir, también, la posterior reforma de la Constitución si queremos de verdad ostentar la soberanía que a golpe de legislación y de interpretación, cada día nos es, como el resto de derechos, más y más recortada.












miércoles, 19 de junio de 2013

APADRINA LA SOLIDARIDAD


Todo empezó cuando publiqué la anterior entrada de mi blog: “LIMPIABOTAS EN EUROVEGAS”. Yo ya conocía a Frana por tweeter. La conocía como @Franamany y, ni que decir tiene que, más que por la vista, me entró por el alma. Pronto mi intuición me llevó a considerarla una bella persona.
A menudo, funciono con el móvil y, ya sabéis... es todo tan pequeñito que, normalmente, espero a leer los comentarios de mi blog al momento de disponer de wifi en el ordenador, por lo que aprovecho para pedir perdón a todos aquellos a los que todavía no he contestado a algunos de sus, siempre fantásticos, comentarios.
Al poco, leí un tweet en el que @Franamany, me pedía disculpas por haberse desahogado conmigo y no la entendí. Fue al leer sus comentarios en el blog cuando me dí cuenta de a qué se refería.
Invito a leerlos, si aun no lo habéis hecho, porque a mí, se me cayó el alma a los pies. Desde ese momento, sólo he podido tener en mi cabeza un pensamiento: cómo poder ayudar!!!
Pronto pedí colaboración a través de tweeter y ya podéis imaginar que enseguida ese apoyo y esa colaboración llegó; pues otra cosa no habrá, pero gente buena, haberla, "hayla". Pero somo pocos y necesitan mucha más ayuda. No podemos permitir que este proyecto, esta ilusión y esta esperanza se muera y muchísimo menos que todos los que en el entorno de Damiana se benefician de él, pasen hambre.
De todo lo que surgió de aquello, ha nacido este post. Por eso a continuación, entrecomillado, Damiana nos relata cuál es la historia de su asociación y cuál su situación actual y os ruego encarecidamente, a tod@s, que me ayudéis a ayudarles.
Cualquier colaboración es importante. Desde las aportaciones económicas, pasando por las donaciones de quienes os encontréis cerca y acabando por su difusión, cuanta más, mejor. Y a ser posible, en algún medio con alguna capacidad de actuar, influir o ayudar. Como mínimo un RT que no quiero que hagáis pensando en mí.
Os dejo con Damiana y con esta historia de solidaridad y os agradezco, de antemano, vuestra solidaridad, pues sé que muchos de los que me seguís, no vais a dudar en colaborar. Besos a todos.

“La historia del "Colectivo social Es taronger d´Ariany no es sencilla de narrar, puesto que no fue algo preconcebido, simplemente nació espontáneamente de las circunstancias, quizás por ello es complicado darle un inicio puesto que cuando tomó forma, ya existía. Tampoco me resulta fácil separar mi propia historia, ni la historia del resto de personas que formamos parte, casi sin darnos cuenta, del propio colectivo, pero por respeto debo marcar una linea de separación.

Diremos que el colectivo empezó a engendrarse sin sospecharlo por una botella de butano...

Era un frío día de invierno, una familia sin recursos llevaba días sin comer, los servicios sociales le habían entregado arroz, macarrones y spaguettis, era lo único que tenían y, sin embargo, no tenían butano para cocinarlo. Inútil e infructuosa la búsqueda de trabajo, inútil la petición de ayuda, la desesperación los consumía. Entonces, el menor de los hijos cogió un hacha saliendo de la casa, era sencillo cortar leña para hacer un fuego que solucionaría el problema inmediato. Podría haber cogido leña cortada de mil lugares, pero esto lo consideraba un robo por lo que se dirigió a un solar vació donde había un árbol arrancado por una antigua obra que era de complicado acceso, sabia que así no perjudicaba a nadie, sin embargo, mientras se afanaba en bajar el árbol, cortarlo, llego el alcalde del pueblo llamándole la atención. El muchacho sin dejar de cortar explico que en su casa había una mujer enferma, una muchacha embarazada de ocho meses, un niño y tres adultos con frío, hambre, sin gas para cocinar. El alcalde enseguida supo  quien era el chaval puesto que de forma reiterada se le había pedido colaboración, que nunca llegó, permitió que el chico terminara de cortar la leña y se la llevara, el muchacho pregunto quien era el propietario del solar para ir a explicárselo, como así haría al día siguiente.

Al llegar a su casa relatando lo ocurrido, la madre tontamente pensó que el alcalde les llevaría butano, quizás hasta comida o por fin intercedería para un trabajo, puesto que estaba en sus manos hacerlo, no fue así, sin embargo cuando el chico acudió a explicar al propietario lo ocurrido alguien le escucho, una mujer inglesa que sin dudarlo se presento en esa casa con una botella de butano, poco tiempo después un matrimonio extranjero de jubilados llevaba una compra de alimentos básicos, leche, azúcar, legumbres, pollo... como agradecimiento el chico les ayudo en tareas varias que ellos tenían dificultad de realizar, sin saberlo algo estaba naciendo.
Durante estas colaboraciones la mujer inglesa descubrió que el problema era mas grave, los años de calvario en busca de un trabajo por parte del que había sido el cabeza de familia con referencias constantes a que era demasiado "viejo" para trabajar (contaba 51 años en aquel momento), la enfermedad de la madre que no podía seguir los tratamientos necesarios, la carga añadida de una de las hijas embarazada de 8 meses con su marido e hijo por haber sido desahuciados al perder el empleo, un drama que no solucionaría una botella de butano. Ella no era rica ni nada parecido, pero tenia una finca que no podía cuidar sola, un sueño de ver la finca floreciendo de frutos, personas que necesitaban estos alimentos pero sobre todo, ante todo necesitaban sentirse útiles, empezaron cuatro manos a las que se añadió alguien que tenia un motocultor roto que podía ceder, otro tenia las piezas, uno sabia arreglarlo, alguien necesitaba limpiar la finca, otro leña... sin saber como el grupo solidario fue creciendo, nadie daba limosna era un intercambio, no había ricos y pobres simplemente humanos. Dentro de este proceso la dueña de la finca adopto un burro, para tenerlo en regla además de intentar criar cerdos para alimento, empezó a gestionar la cartilla ganadera allí descubrió que antiguamente esa finca se llamo "Es taronger" no había ningún naranjo pero desde Inglaterra le mandaron un regalo para comprar un "Taronger", supongo que así poco a poco fue naciendo este sueño. 
En el pueblo empezaron a hablar, la finca que hasta entonces había sido una selva estaba cambiando a ojos vista, el viejo de 52 años ya, pasaba horas y horas limpiando, picando, preparando...de nuevo existía una esperanza, la situación económica no había variado pero por fin se sentía útil, sin saberlo el colectivo era una realidad, unos compraban leche, otros pintaban, reparaban, limpiaban, la finca empezaba a sembrarse, otro corral nacía para aromáticas aprovechando los estudios de herboristeria, dietética y nutrición se iniciaban proyectos galletas, cremas, mermeladas, dos gallineros empezaban a dar huevos... todo era bonito, seguía habiendo días duros pero con esperanza, no puedo dejar de mencionar al pastor que enseñaba como debía cuidarse la tierra, sus animales, el drama de las subvenciones engañosas porque gracias a el   de vez en cuando repartíamos un cordero entre los que colaborábamos.
Se vendieron las primeras lechugas 100% naturales para comprar mas semillas, se pudieron comprar unas gafas muy necesarias, incluso mi hijo consiguió unos zapatos para sus destrozados pies, pero se nos advirtió que esto no iba a gustar a "algunos terratenientes" la gente del pueblo nos advirtió como funcionaba aquello, mejor callar que enfrentarse, por ello había que buscar una solución que imprimiera solidez y legalidad al proyecto, parecía sencillo pero.... burocracia es sinónimo de pagar.

Y así llegamos a hoy, "Es taronger d´Ariany" debe convertirse en asociación legal, estamos en ello pero precisa unos gastos que ni en sueños se pueden cubrir, tasas, libros de cuentas... además de envasados para los productos, la forma de subsistir mientras ello se lleva a cabo, todo ello sin olvidar veladas amenazas de que al mínimo error nos echan del pueblo. 

Además de ayuda económica se necesitan herramientas, goteo, mas semilleros para que nunca falte el cultivo, productos básicos para las familias necesitadas porque la higiene también cuesta y es la gran olvidada en estos casos, pero lo peor es que ha vuelto el hambre extendida a personas que no lo merecen porque pusieron todo en el proyecto de forma solidaria, faltan solo 30 días para que el sueño sea realidad presentar el proyecto en la "Fira nocturna d´Ariany" pero el coste de ello es hoy para nosotros una fortuna impensable, casi 1500 euros a los que hay que añadir la manutención necesaria de las familias sin ingresos hasta este día, calculada en otros 1500, además de varios conceptos, transporte, calzado, ropa, en fin calculamos que 5000 euros impensables de conseguir, por ello pensamos que quizás seria mas sencillo extender el proyecto a mil personas dispuestas a invertir 5 euros, personas que gracias a su donación recibirían un carnét serian "socios colaboradores" para en un futuro recibir en su hogar galletas, mermelada u otros productos artesanos del "Taronger d´Ariany", por ello toda colaboración es bienvenida incluso de forma informática para imprimir folletos y carnéts, para crear los estatutos, asesoramiento legal. Nos han cedido mas fincas con las cuales se alimentarían mas bocas y se daría mas trabajo pero hoy por hoy esta todo pendiente del maldito dinero.

A grandes rasgos este fue el nacimiento del proyecto a punto de morir sin vuestra colaboración, no son limosnas son intercambios solidarios.

Las cosas cruentas de los caciques que negaron la comida que tiraban, la dejare para otro momento, en este proyecto no caben hienas carroñeras, solo gente de buena voluntad en busca de un mundo mas humano.

Datos, daré los mios porque tanto los benefactores como los trabajadores prefieren el anonimato.

Francisca Alemany Hernandez
C/ Menorca 21 07529 Ariany (Mallorca)

Existe una cuenta de Pay pal que recibió una donación de 50 euros que han permitido que ayer varias personas (incluyendo niños) tomaran leche por primera vez en varios días    la cuenta es  estarongerdariany@gmail.com 

Como cuenta bancaria de momento solo puedo dar la de uno de los socios activos de total confianza puesto que si no conseguimos financiar las actas de asociación tampoco podemos abrir una cuenta a su nombre.        
La cuenta es de ING direct   1465 0100 91 1709276910.

Número de cuenta

1465 0100 91 1709276910                                   
 Se me ha dado autorización tanto de la cuenta de ING como de Paypal, entre ambas en estos momentos tenemos 2.67 euros, jajaja Una fortuna con la que me daré a la fuga.

Este es el sueño, os invito a soñar porque solo con estas pequeñas cosas conseguiremos cambiar este mundo, Es taronger abarca un proyecto solidario, trabajo para fomentar la auto estima eliminando las "limosnas", alimentación sana y natural posibilidad de crecer extendiéndose a todos aquellos que tengan un trozo de tierra y manos,.

Gracias por la atención, deseando vuestra colaboración.

De las "hienas carroñeras" ya hablaremos en otro espacio menos hermoso que este sueño.

Frana”

sábado, 15 de junio de 2013

LIMPIABOTAS EN EUROVEGAS


Viendo la evolución política, económica y, lo que es peor, social de este país, una tiene la sensación de estar sacrificándose en pagar estudios a sus hijas para que, el día de mañana, trabajen de limpiabotas en Eurovegas.
Os preguntareis como llego a tan triste conclusión en un país con un futuro tan esperanzador por delante. Os diré que, como de costumbre, mis opiniones se basan más en la intuición que en la posesión de conocimientos, pues como siempre destaco, yo, no soy “naide”.
En un país en el que el salario mínimo interprofesional -por otra parte en peligro de extinción- no llega ni a una tercera parte de lo que -del dinero con el que contribuimos todos- se paga a un parlamentario en concepto “sólo” de dietas para alojamiento, es muy fácil, aun sin estudios, entender que somos nosotros los que estamos trabajando para ellos y no ellos los que están trabajando para nosotros; no al menos para la mayoría.
Y si no lo veis así, sólo preguntaos cuantos ciudadanos creerían que ganando esos 1.800 € todos los meses, casi podrían sentirse ricos. Y sin embargo, a ellos, les parece tan poco, o tan normal, que ni siquiera tienen la conciencia de renunciar a cobrarlos cuando no es justo que los reciban si disponen de vivienda en propiedad en Madrid, como tampoco al resto de privilegios como sus condiciones de jubilación y demás mamandurrias, todo hay que decirlo. Empezar a multiplicar y veréis qué cantidad de dinero necesitan para vivir y aun así, como dijo la insigne Esperanza Aguirre, entre otros, ni siquiera llegar a fin de mes. No sé en realidad cuantas clases sociales existen pero lo que esta simple observación me deja muy claro, es que hay una clase social, la trabajadora -y hoy en día, por desgracia, la no trabajadora- que está y permanece a años luz de estos a los que ni siquiera les podemos llamar ricos.
Por lo tanto, por encima de ellos, deben existir los ricos de verdad.
Todos esos que acumulan grandes fortunas no deben ser muchos, pero tampoco pocos a la vista de cuanto necesitan quitarnos a los demás para mantener su estatus de vida. Aunque quizá sí son pocos y lo que sucede es que tienen un estatus que somos incapaces de imaginar. Tal vez ni siquiera hace falta que sean tantos si pensamos que, por ejemplo, por un bolso pagan nuestro sueldo de un año y tal vez, en una boda, gastan lo que nos costaría a nosotros un buen piso en propiedad, un techo donde vivir dignamente el resto de nuestras vidas. Volved a multiplicar y veréis que el dinero no desparece, sólo cambia de manos y pensad si, ahora, no está yendo a parar a sus bolsillos, multiplicado, el trabajo y el sufrimiento de al menos tres de nuestras últimas generaciones de trabajadores. Y todo, porque han conseguido convencernos, a la gran mayoría de nosotros, de que podemos ser como ellos y, lo que es más grave, eso es lo que nosotros queremos en vez de entender que, de su engaño, sólo nos salvaría la conciencia y la dignidad.
Son precisamente todos estos: políticos, banqueros, grandes empresarios y grandes fortunas (entiéndanse incluidas las élites deportivas y artísticas), los que entienden de arquitectura económica y de globalización de las transacciones financieras de manera que, todo el dinero que ganan con el sudor de las frentes de los humildes de aquí, se lo llevan a otros paraísos (paraísos para ellos, claro está), bien para mantenerlo a salvo de aportar a que nuestro bienestar mejore vía contribución impositiva, bien a nuevos espacios de inversión donde les resulte “legalmente” posible explotar, a niveles de esclavitud, a otros muchos desgraciados que se encuentran en situaciones muchos más infrahumanas que nosotros. Todo ello, con el único objetivo de seguir multiplicando más y más sus fortunas. Así extienden otra globalización, la de la miseria, en este caso para esas clases trabajadoras y no trabajadoras.
Vivimos en un país en el que, sólo con lo que les hemos pagado a los bancos por la especulación y los intereses del dinero que nos prestaron para acceder a los bienes que sus amiguetes producían y tenían interés en que consumiésemos, podríamos haber vivido tres vidas; y aun así, a los bancos nos han obligado a rescatarlos con el dinero de todos; y aun así, seguimos creyendo que son ellos, y no nosotros, el pilar de nuestra economía. Ellos crecen con nuestro trabajo, se enriquecen y se quedan con nuestro dinero y nos culpan porque nosotros, como ellos, no somos emprendedores. ¡estafadores y delincuentes legales!, diría yo, pero eso, es otro cantar.
Así las cosas, veo una España en la que durante décadas, se ha invertido en grandes infraestructuras deportivas, de transportes, urbanísticas, campos de golf, pequeños aeropuertos próximos a estaciones de esquí, ayudas a la Iglesia para el mantenimiento de los grandes y fastuosos templos (que por otra parte también fueron construidos con el sudor y mediante el engaño por muchos otros humildes como nosotros), etc. etc.... y ahora, para postre, Eurovegas en Madrid y no sé que otra barbaridad en Barcelona.
Mientras, se trasladan empresas y fábricas a otros mercados y nos obligan a depender de lo que se produce, para su beneficio, en lejanos países. Mientras, se cierran las puertas a las investigaciones e innovaciones científicas y se fugan nuestros cerebros, probablemente, a las grandes multinacionales -ya sean farmacéuticas, alimentarias, equipamientos- que luego nos venderán los frutos que, de haberse quedado en casa, se habrían aportado a nuestro crecimiento y que sería el justo rendimiento de lo que, nosotros, hemos pagado con nuestros impuestos: su formación.
En España, ya no se necesitan inmigrantes y quienes en nuestro país quieran prosperar, eso sí, vendiéndose asimismo a este sistema, tendrán que emigrar. Todo, ¿a cambio de que? ¿de verdad todavía no creéis que la democracia y el capitalismo han sido un gran engaño, una gran estafa? Tal vez, si no lo creéis así, es porque, efectivamente, hemos perdido una vez más.
Así las cosas y viendo como la educación pasa a manos privadas, también es fácil adivinar para las generaciones venideras, quienes serán los que seguirán haciendo las leyes para beneficio de su próspero -para ellos- sistema.
Así las cosas y viendo como privatizan la Sanidad, tendrán también nuestras vidas en sus manos.
Así las cosas, viendo la muerte de los derechos laborales y que en España la miseria cada día empuja a más gente a aceptar cualquier limosna para sobrevivir, no creo que os resulte difícil entenderme cuando digo que veo a mis hijas de limpiabotas en Eurovegas por una miseria, eso sí, hoy en día, aun con sus carreras pero mañana, otros como mis hijas, probablemente sin estudios, porque ¿cómo pagarlos y para qué?.
Aunque también podría decir que veo a nuestra juventud limpiando los apartamentos de los adinerados; los baños de las grandes infraestructuras para fastuosos eventos; manteniendo las instalaciones del AVE o, en el peor de los casos, putas de lujo en los Hoteles para goce y disfrute de las “privilegiadas élites” que vendrán en breve, si no lo están haciendo ya, a utilizar y a gozar de las maravillas de nuestro espléndido país y de todos aquellos bienes y servicios que ellos han pagado con nuestro dinero, en su beneficio, y por los que nos han hipotecado para los restos. Porque, ¿no seguiréis pensando que todo esto se ha construido para nosotros? ¿Os acordáis cuando había gente en España que nunca había visto el mar? Pues cada día está más próximo el día en que muchos no tendrán más vida que trabajar ni más ingresos que los que, en el mejor de los casos, les permitan sobrevivir. Eso sí, y para seguir haciéndoles cada día más ricos, nos ofrecen la televisión dónde ver el gran fútbol, los partidos de tenis, las carreras de coches y motos y las maravillas y el lujo que jamás podremos disfrutar más allá de imaginar que algún día podríamos ser uno de ellos.
Yo sugiero que sea a ellos a quienes les hagamos emigrar y que se lleven nuestro dinero si no podemos lograr que la justicia nos lo devuelva -tal vez ni lo necesitásemos- pero que nos dejen al menos nuestra dignidad y nuestra tierra para volver a sacar de ella nuestro sustento, porque de lo contrario, estaremos por los siglos de los siglos a su merced.
¿Cómo lograrlo?, exactamente, no lo sé; ¡ya quisiera conocer y poderos ofrecer la fórmula mágica! pero no la tengo. Eso sí, estoy segura de que todos unidos, encontraríamos el camino y de momento, me conformo con que cada día seamos más los que nos demos cuenta de cuál es la trampa, para que podamos salir de ella lo más pronto posible. Por el bien de la mayoría y de la justicia social.




domingo, 12 de mayo de 2013

Y TU MAS


En general, considero la televisión una enorme bazofia y un perfecta herramienta de manipulación, para que os voy a engañar.
No obstante, como la gran mayoría de los mortales (admiro a quienes no tienen esa necesidad), encuentro en ella compañía, distracción, ruido... no sé, lo que sea. ¡Intento incluso hasta encontrar información!
Debo reconocer que me decanto mucho por la Sexta en lo que a información se refiere. Y no porque sean del todo objetivos, sino porque es una cadena en la que se pueden ver noticias que en ningún otro sitio se ven y contadas y analizadas de una forma diferente a como se muestran en el resto de las televisiones. Y todo ello sin abusar, todo hay que decirlo, pues sólo si ves, analizas y comparas puedes decidir y elegir.
Bueno, a lo que iba.
Por aquello de la competencia, creo yo, resulta que los sábados por la noche (un día estupendo para que se lo pierdan el 90% de los jóvenes), hay sendos debates tanto en Tele 5 como en la Sexta. Tele 5 nunca ha sido de mi devoción por lo que, normalmente, si la compañía me lo permite o carezco de ella, suelo ver más bien “La Sexta Noche”.
Sin embargo, ayer me enteré por Tweeter de que en “El Gran Debate” de Tele 5, intervenían Alberto Garzón, Julio Anguita y Ada Colau, que son tres personas a las que me gusta mucho oír hablar. A Alberto por su frescura, ilusión, juventud y, aun a pesar de ella, por su preparación. A Ada por su tesón, coherencia y valor. A Anguita... ¡que decir de Anguita!, sin duda alguna, dada su madurez y experiencia, por todos los sustantivos anteriores a los que además debo sumar su inmensa sabiduría. ¡Me encantó verle defendiendo nuestra Constitución! Esa “madre” a la que nadie, ni siquiera la Justicia, parece tener ya interés en defender.
La cuestión es que, por aquello de la publicidad y la facilidad que el mando a distancia nos confiere para cambiar de una a otra ¿realidad?, cambié varias veces de uno a otro programa. Mi sorpresa fue que, en ambos, los temas a debate y los #hadstag de participación eran muy similares, cuando no los mismos. ¡Normal!, diréis, ¡son los temas de actualidad!. Sí, vale, hasta ahí de acuerdo.
Todos los temas que se abordan tienen una relativa actualidad y es normal que se debatan pero la cuestión es que, en resumen, la sensación que yo tuve fue que, hablarán de lo que hablarán, los tertulianos defensores de los dos partidos mayoritarios, terminaban cayendo en un cruce de acusaciones. Y es por eso por lo que creo que los hadstags tan variados que iban apareciendo para comentar, podían haberse simplificado -tanto en uno como en otro programa- en un único hadstag: #Ytumas.
Además -o, tal vez, yo estaba ayer muy sensible- me pareció un bochornoso espectáculo ver como el debate en Telecinco, por momentos, parecía más el gallinero de Gran Hermano o de Sálvame que un medio de trasladar la sensibilidad política a la sociedad. ¡Y luego no querrán que nos desencantemos con nuestros representantes!, ¿o es que sí?, ¿o es que algunos medios de comunicación también lo pretenden? ¿o es que por tener audiencia vale todo?.
Conclusión, me estaban volviendo loca, apague la Tele y me fui a dormir, no sin antes sacar dos conclusiones de lo poco que fui viendo durante mi -merced al coñazo de la publicidad- noche de zapping:
  1. Frente al absoluto desastre económico y social que estamos viviendo hoy en día, el principal argumento del PP es el PSOE y el principal argumento del PSOE es el PP. Está visto que se dan cuenta de que empieza a calar el fracaso social de este sistema pero, en vez de encontrarle una solución, no escatiman medios en que cada día lo confirmemos más.
  2. Tanto al PSOE como al PP, les ponen muy nerviosos las formas y los argumentos de los movimientos sociales.
Y ahora podéis llamarme roja, comunista, izquierdosa, nazi, perroflauta, terrorista, fascista o lo que me queráis llamar pero intento sumarme a los que creo que se alinean del lado de la justicia social, la democracia, la verdad, la transparencia, la razón y, por encima del interés meramente económico y egoísta, el verdadero bienestar de la mayoría de los ciudadanos que conforman esta sociedad.
Y todo ello -mal que les pese a quienes lo quieren criminalizar- sin utilizar nada más que herramientas pacíficas y legítimas según nuestra Constitución y los tan traídos y llevados Tratados Internacionales.
Por eso y porque creo que estamos en el buen camino. Vuelvo a decir hoy desde mi blog: #12M #sisepuede #Todosjuntos y en un mismo barco, porque este sistema no funciona bien y lo podemos y debemos arreglar desde nuestra participación, unión y cooperación.

jueves, 9 de mayo de 2013

EL 15M EN MI BARRIO

Hace unos meses -casi un año ya- que tuve la oportunidad de tomar contacto con la Asamblea 15 M de mi barrio.

Tenía gran curiosidad por conocer qué eran y cómo funcionaban estas Asambleas de barrio pero también tengo que decir que acudí a ella como fruto de mi necesidad de aportar algo a esta lucha que muchos mantenemos a favor de la justicia social y en contra de todo aquello que, lamentablemente, cada día nos aleja más de esa ¿utopia? que tanto deseo.
Allí me encontré con un puñado de gente de lo más variopinta. Desde algún joven estudiante hasta señores mayores jubilados; desde funcionarios hasta parados pasando por trabajadores; algún médico, algún abogado, algún autónomo, varios profesores, etc. No de todos ellos he llegado a conocer su ocupación.
Todos los sábados por la mañana -haga frío, haga calor o caigan chuzos de punta- se reúnen en alguna de las plazas del barrio. Van cambiando de plaza -aproximadamente cada mes- pues es su intención que todos los vecinos les sientan próximos y tengan la oportunidad de participar y conocer, al igual que ellos, los problemas que tan directamente a todos los ciudadanos nos atañen.
Llevan haciéndolo así, con tesón, casi dos años, el tiempo transcurrido desde que, aquel primer 15 de mayo, tuvo lugar el singular acontecimiento de reivindicación y lucha que trascendió incluso más allá de nuestras fronteras. Algunos de ellos habían participado en aquellas acampadas, otros, se incorporaron -nos incorporamos- después pero su razón de ser, la de todos, la misma ilusión: la posibilidad de un mundo mejor, más justo y más humano para todos o al menos para la mayoría.
Entre sus miembros hay varios que, además de participar en estas reuniones semanales, participan también en otros movimientos, desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca hasta los que trabajan en la Auditoría de la Deuda, pasando por Amnistía Internacional o la Cumbre Social, por poner sólo algunos ejemplos.
Cada sábado, alguien se ocupa de moderar y otro de tomar nota -en una acta que luego se hace llegar a todos- de cuanto allí se habla, se decide o acontece; ni siquiera hace falta saber hacerlo, sólo querer. 
Su principal herramienta, un megáfono que, pasando de mano en mano, va retransmitiendo las experiencias y opiniones de quien quiera o tenga algo que manifestar. Se abren debates, se toman posturas y se acuerdan acciones o posibles actuaciones en relación con tantos y tantos temas de interés social – no solo de nuestro país o nuestra Comunidad Autónoma- que sería incapaz de poder llegarlos a enumerar.
Normalmente, en la Asamblea del sábado anterior, se ha propuesto un tema principal decidido entre las diversas propuestas por votación y, el sábado siguiente, acude gente preparada o simplemente gente que lo conoce de primera mano porque le que toca más directamente
Muchas de esas acciones que se decide llevar a cabo, se concretan en posibles apoyos a actuaciones de otros grupos, no sólo de los grupos que coordinados con ellos giran en torno al 15M, sino también en apoyo de luchas individuales sobre temas de interés social que han tenido lugar. Y esto es así, tanto, por ejemplo, en relación a la dependencia, como de apoyo a los colectivos sanitarios por una salud y una educación pública y universal, víctimas del metro o cualquier otra llamada social a la que se pueda aportar solidaridad.
La forma de adoptar acuerdos cuando es la Asamblea -como tal- la que decide decantarse por apoyar -o no- determinadas acciones, sale siempre del debate y la votación; la mayoría de los presentes, decide. Si es un asunto que pueda tener una mayor transcendencia, se intenta darle una mayor publicidad para que todo el que quiera se pueda manifestar; para ello cuentan con las redes sociales y canales de comunicación. Por supuesto que no todos estamos de acuerdo en apoyar las mismas cosas pero, si la mayoría lo decide, la Asamblea se manifiesta como tal y en el caso de que se decida no hacerlo, cada uno opta a nivel personal desde su conciencia, pues son siempre ésta y la solidaridad sus principales argumentos.
Allí he conocido, sobre todo, gente comprometida, personas pacíficas y seres humanos preocupados por el dolor y el sufrimiento de los demás. Personas que entregan parte de su tiempo y de su vida a la lucha por los derechos de todos.
Hace ya un tiempo que no acudo a las reuniones –ellos son más sacrificados, comprometidos y luchadores que yo- aunque no dejo de seguirles por internet y –egoístamente, también- de recibir información de todo por lo que están preocupados, en función de las noticias oficiales o de sucesos que pretenden que no sean tan oficiales pero que nunca dejan de fluir por sus medios internos y externos de comunicación. Y siempre que puedo apoyar alguna de las causas justas para las que piden solidaridad, acudo para, al menos, ser una persona más a sumar.
Que queremos cambiar el sistema, eso está claro para todos los que, de una u otras forma, apoyamos este tipo de movimientos. Que no todos pensamos de la misma forma en cuanto a cómo hacerlo realidad, también.
Seguramente, no soy la persona más indicada para hablar del 15 M ni para pedir compromiso pero no quería dejar pasar esta ocasión en que estamos en vísperas de celebrar el 2º aniversario desde su inicio, para contaros mi experiencia personal.
Y también, en base a mi propia experiencia personal, para pediros que acudáis a las manifestaciones programadas para el día 12 de mayo, no en apoyo del 15 M, sino en defensa de la libertad, de la democracia, de la solidaridad y para luchar por un mundo más justo y mejor para todos.
No voy a decir el nombre de la Asamblea de mi Barrio -que es de la que hablo -porque no he consensuado con ellos mi opinión ni mi intención pero espero y deseo que todo lo que surgió de aquel 15 M, sea más o menos así. Tal vez yo tuve suerte y encontré a los mejores pero no creo que sea así.
!Que derechas, ni que cojones! Es cierto que la mayoría no se definirán como católicos ni como cristianos pero también estoy segura de que, el 99%, tampoco necesitarán confesarse el próximo domingo.
Os deseo amor y solidaridad a todos.


domingo, 5 de mayo de 2013

CON LA BOCA ABIERTA


Cuando oigo a las élites del Partido Popular diciendo que son fascismo, terrorismo y nazismo los escraches -absolutamente pacíficos- de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca a sus parlamentarios, cuando tan solo pretenden que aquellos voten la Ley Hipotecaria de acuerdo a su conciencia y a las necesidades de los ciudadanos que les eligieron y no sometidos a una disciplina de partido -de la que no habla nuestra constitución-, me quedo con la boca abierta.
Cuando veo que en Televisión Española, en el informativo 24 horas -que muchos solíamos ver para informarnos de las noticias en cualquier momento libre del fin de semana- retransmiten en directo un debate (a tres bandas: Gallardón, Cospedal y Alonso) sobre representación parlamentaria -doctrina del partido popular y para el partido popular- con intención absolutamente manipuladora, me quedo con la boca abierta.
Cuando en ese mismo debate oigo a Gallardón decir que nuestros padres (¿su padre? ¿su abuelo?) han luchado por la democracia que ahora el pueblo soberano cuestiona como bien muestran las estadísticas del CIS, me quedo con la boca abierta.
Cuando oigo a Esperanza Aguirre diciendo que hay que acabar con el déficit privatizando los servicios públicos mientras ella, como la mayoría de nuestros políticos, colocan a dedo a sus familiares y amigos en puestos públicos de asesores que pagamos todos, me quedo con la boca abierta.
Cuando veo en "Salvados" el indecente comportamiento del PP de la Comunidad Valenciana ante la tragedia de metro que costó la vida, nada más y nada menos que a 43 personas y pienso que nos hemos tenido que enterar de la injusticia cometida -sobre todo los propios valencianos- después de siete años y por un programa de Televisión que parece ser al único que preocupa decir la verdad, me quedo con la boca abierta.
Cuando veo a Cotino respondiendo a la llamada de Jordi Evole y negando la evidencia de que era él quien llamaba y sin querer -de ninguna de las maneras- dar algún tipo de explicación a la sociedad valenciana y a las familias de aquellas 43 víctimas y veo que, a pesar de todo, sigue y seguirá cobrando de nuestros bolsillos y presidiendo una de nuestras Instituciones, me quedo con la boca abierta.
Cuando oigo a Paco Marhuenda diciendo en un debate de la Sexta que el PP es heredero de la UCD cuando todos sabemos que es heredero de Alianza Popular, que fue a su vez heredero del franquismo más oportunista y sin que nadie se lo cuestione, me quedo con la boca abierta.
Cuando oigo a los Sindicatos decir que el hecho de que Rajoy se reúna con ellos y los empresarios es en respuesta a las manifestaciones del primero de mayo, después de más de un año de movilizaciones permanentes, desde todos los ámbitos sociales, mucho más multitudinarias que la del último 1 de mayo (por ejemplo el 29 de julio, el 15 de septiembre o el 14 de noviembre) en las que se nos ninguneó a todos, ellos incluidos, me quedó con la boca abierta.
Cuando veo al Partido Socialista Obrero Español intentando convencernos de que son capaces de hacer lo que no fueron capaces ni quisieron cuando tuvieron el poder y después de pactar con el PP para cambiar nuestra Constitución y entregar nuestra soberanía a Europa (a Alemania), me quedo con la boca abierta.
Cuando los dos partidos mayoritarios -que llevan años alternándose en el poder y legislando a la medida de sus intereses-, e incluso el Rey, hablan ahora de pacto de Estado, me tiemblan las piernas.
Cuando pienso en todas las personas que creen sus mentiras, toleran sus traiciones y se limitan a esperar un puesto de trabajo precario, sin derechos y sin dignidad, y cuando salgo a la calle a defender sus derechos pero no encuentro en ella a los 6.200.000 parados por los que lucho, me dan ganas de llorar.
Cuando veo a los pocos movimientos sociales que pretenden cambiar este sistema -que es claro que no funciona bien- dividiéndose, enfrentándose y criticándose sin capacidad de construir una alternativa que sólo podría salir adelante desde la unión y la solidaridad, me quedo muerta.
Y cuando cierro la boca, me enjuago los ojos y relajo mi temor y mi indignación, me pregunto: ¿cuanto más vamos a tener que seguir abriendo la boca?
Este Gobierno que logró la mayoría absoluta con mentiras y que sigue mintiendo y ocultando una corrupción que cada día es más evidente nos sacará de la crisis, como cualquier otro Gobierno de Europa, cuando quienes decidieron que empezara, decidan que tiene que acabar. Para entonces ¿que precio habremos pagado? Yo lo veo claro: sumisión, esclavitud, manipulación, y mentira. ¿Viviremos la farsa cuál si de un mundo feliz se tratara?. 
Nada como conseguir que lo aceptemos y llevamos muy buen camino.

domingo, 14 de abril de 2013

#14A VIVA LA REPUBLICA!


Érase una vez un país que, a principios del siglo XX, caminaba, como el resto de los países del viejo continente, hacia una sociedad moderna, progresista y avanzada. Érase un país que se llamaba España.
Hacia el año 1931, un día -tal como hoy- 14 de abril, se proclamaba en España la II República que venía a terminar con el reinado de Alfonso XIII, el -hasta entonces- último heredero de una dinastía borbónica que llevaba reinando en el país desde el siglo XVIII, evolucionando desde las formas de gobierno más absolutas hacia las menos autoritarias, pero igualmente representativas de modelos medievales de sociedad en los que la constante eran las diferencias entre las clases sociales: las trabajadoras, explotadas y sin derechos; la nobleza y el clero decidiendo los destinos de unos y de otros en base a sus privilegios e intereses, con el poder y las armas como herramienta de sometimiento, y ambos, clero y nobleza, alejados del sufrimiento de los ciudadanos, sino provocándolo. La burguesía en Francia había impulsado una revolución que terminó por poner fin a aquel modelo de sociedad y -con el horizonte de la igualdad, la libertad y la fraternidad por bandera- presagiaba el fin de los privilegios y la consecución de una sociedad más justa. Desde allí se fue extendiendo al resto de Europa y del mundo y, por supuesto, España no podía ser menos.
En España, ya había habido anteriormente un intento de constituirse en República, el 11 de febrero de 1873, tras la renuncia de Amadeo I, pero, en una España dividida -esa España siempre dividida, incapaz de dirimir sus conflictos mediante el diálogo, el consenso y la negociación-, un golpe militar terminó con la esperanza de avanzar en los principios de igualdad, de justicia y de democracia. Una vez más, las fuerzas armadas se aliaron con la monarquía y, en la persona de Alfonso XII, instituyeron de nuevo a los Borbones al frente de la más alta Institución del país, de su más alta representación: la Jefatura del Estado. Con ella volvieron, a su persona y a sus descendientes, todos los privilegios que nadie más que ellos, podía ostentar. Ningún otro mortal podía detentar lo que, por derecho, debería poder corresponder a cualquier ciudadano de un país, dando al traste, una vez más, con el principio de igualdad.
Tras varios años convulsos, en los que la democracia parecía vencer a cualesquiera otras formas de gobierno en los países que aspiraban a llamarse civilizados y a pesar de las incursiones dictatoriales militares -que siempre fueron una constante en el devenir democrático del país- allá por el año 1931, tras unas elecciones municipales que fueron consideradas como una especie de plebiscito entre Monarquía y República, Alfonso XIII abandonó España dando lugar a esa II República que parecía consolidar ya a un país liberado de los privilegios de la nobleza en la que, por fin, el pueblo, a través de sus representantes legítimamente elegidos en las urnas, se dotaba de un Gobierno y de una Jefatura del Estado democrática. La Constitución de 1931 vino a corroborar ese deseo de libertad, de igualdad y de justicia, convirtiéndose en una de las constituciones más avanzadas y progresistas de su tiempo.
Más no era aquel un país en el que los ricos y poderosos estuviesen dispuestos a renunciar a sus privilegios. Aquellos que siempre se consideraron superiores al resto de los ciudadanos -la mayoría de ellos, tan sólo por razón de nacimiento y herencia-, aquellos caciques que estaban acostumbrados a que les sirvieran, a hacerse aun más ricos y más poderosos con el sudor de los pobres, no aceptaron un modelo de igualdad en el que los menos favorecidos tuvieran derechos y oportunidades. Los privilegiados, acostumbrados a ostentar cargos en los respectivos gobiernos, vieron peligrar su estatus con esta nueva forma de Gobierno que, no obstante, habría podido traer un futuro digno y prospero al país casi un siglo antes. Y de nuevo, ese país dividido, ese país incapaz de vivir en paz, ese país representado por intereses partidistas, creó el caldo de cultivo idóneo para que aquéllos, a través de las armas, viesen el momento de recuperar el estatus perdido y un nuevo golpe de Estado Militar provocó una cruenta guerra civil; una guerra de hermanos y entre hermanos; una guerra, en la que, como siempre suele suceder en estos casos, no venció la razón sino quién tuvo más armas -amen de oscuros apoyos del incipiente fascismo que pretendía imponerse en Europa-, más dinero, más influencia, más poder... Y, por tanto, aquellos fueron los que ganaron la guerra a costa de dejar un país destruido y hundido en la miseria.
Y aquel Gobierno, legítimamente elegido en las urnas, fue expulsado por un dictador llevándose con él todo un amplio espectro de derechos y, con ellos, el sueño de millones de personas de las clases más humildes: el sueño de millones de familias de trabajar en condiciones dignas por un salario justo; el sueño de millones de ciudadanos a elegir a sus representantes y a decidir sobre su gobierno, sobre las leyes que habrían de regir sus destinos; el sueño de millones de mujeres de tener los mismos derechos que tenían los hombres -que tampoco era tanto pedir si lo miramos desde la perspectiva actual-; el sueño de muchos padres de que sus hijos pudieran tener acceso a una educación de calidad que les permitiese vivir una vida mejor que la que muchos de ellos habían vivido, entre opresión y explotación; el sueño de quienes querían tener sus propias creencias y convicciones y ejercerlas con respeto y en libertad; el sueño de poder hablar, de poder no comulgar con una religión que por fin había dejado de ser oficial.
Franco se erigió en el poder sobre el bien y sobre el mal e impuso el miedo -nada menos que durante casi 40 años- con el poder de las armas y la represión y con el apoyo de las clases más adineradas. Y aquella dictadura sustituyó los derechos por concesiones graciables, que podían ser otorgadas, o no, según de quien se tratase y según cómo se comportase, actuase y apoyase su régimen absolutista; de la misma forma que quien se declarase contrario a él, tenía sus horas contadas.
Y por si hubiese sido poco el sufrimiento que trajo aquella guerra -y la dictadura posterior- a millones de personas en este país, un buen día, no se sabe muy bien para contentar a quién o con que finalidad, decidió buscarnos un heredero de su régimen. Y nada más representativo de cómo había sido su dictadura y su ideología, que una monarquía. Y decidió devolver a los Borbones el privilegio de convertirse, de nuevo, en la más alta Institución y representación de nuestro país. Hay quien opina que esperaba que la persona de D. Juan Carlos mantuviera su régimen dictatorial y que le salió rana cuando, a su muerte, aquel se declaró partidario de la Monarquía Parlamentaria. Yo, sin embargo, creo que todo estuvo, desde un principio, ideado así y que muchos otros intereses económicos e ideológicos así lo decidieron para poder darle a este país, frente al resto del mundo, una imagen de democracia tras 40 años de poder dictatorial, tan dictatorial como pudieron serlo en tiempos más recientes, Houssein o Moubarak, por poner algunos ejemplos.
Sin embargo, mal empezó la cosa desde el principio, para mi gusto, pues mal cuadraba en una Constitución en la que se proclamaba el derecho a la igualdad y la prohibición de la discriminación por razón de sexo, que en lo que se refería a la Corona, traicionaran directa y duramente ese principio anteponiendo, por ejemplo, el sexo del varón al de la hembra. ¿Acaso tenía razón de ser tal atropello a las mujeres en alguna Institución? Pues no, bajo mi punto de vista ninguna, salvo que poco o nada tiene que ver la Institución de la Corona con los principios constitucionales de igualdad, de justicia ni con la democracia que proclama. Por no hablar del privilegio de nacer con el derecho de ser el Jefe de un Estado que se denomina democrático y en el que, supuestamente, todos los ciudadanos son iguales ante las leyes, no desde luego en esta Constitución. Ningún ciudadano de este país tiene hoy en día el mismo derecho que tiene Felipe de Borbón o que tendrá, si nada cambia, dicen que su hija Leonor, claro está que algo sí que tendrá que cambiar para que lo sea, porque a día de hoy, la propia discriminación constitucional tal vez no le daría esa oportunidad.
Pero así lo hicieron y consiguieron que la gente lo aceptara votándolo como parte integrante de la Constitución y más -creo yo- porque lo vendieron como la única posibilidad de equilibrar las fuerzas y los intereses de quienes intentaban tomar posiciones en ese nuevo espectro que suponía la transición y por el miedo a que cualquier otra postura más radical condujera a un nuevo golpe de Estado, que porque realmente el pueblo tuviera ningún interés en que volviésemos a tener a un Jefatura del Estado privilegiada y hereditaria en un momento en que podíamos, de nuevo y por fin, volver a aspirar a una verdadera igualdad.
Más por si era poco, encima, a nosotros sí que nos han salido ranas. Decidieron que querían casarse con quienes eligieran y por amor pero, para mi gusto, ninguno de los tres Borbones ha sabido elegir lo que correspondía a su privilegiado estatus. Contaban con el asentimiento de la ciudadanía porque nos ocultaban sus verdaderas vidas y ofrecían, entre prensa rosa y respeto a la Institución, una imagen falsa de quienes eran y de como vivían. Pero ahora, parte de ello, ha salido a la luz. Tal vez porque otros intereses lo permiten o fomentan pero hoy es el día en que se ha destapado la farsa. No sólo son seres humanos como los demás, sino que, en el peor de los casos, pueden ser tal vez peores que muchos de nosotros. Ahora la Corona, está inmersa en procesos judiciales que, seguramente, no son más por el respeto que todavía se les ofrece y la protección que reciben desde los medios Institucionales y de comunicación. Pero ya a casi nadie se le escapa que tan sólo vemos la punta de un iceberg que se resquebraja por sus bases y que muchos deseamos que caiga ya de una vez.
Han pasado 40 años de dictadura y casi otros 40 de “supuesta” democracia y no sé que es lo que impide ahora, de una vez por todas, que España recupere su normalidad democrática, la que en 1936, no debió perder.
Bueno, tal vez sí que lo sé o lo sospecho. Ahora es el fantasma de la crisis el que nos aprieta los machos y nos lleva a tragar, a volver a tragar, a seguir tragando el hecho de que antes, ahora y siempre ha sido y es el dinero -y el poder que otorga a quienes lo acaparan- lo que nos somete y esclaviza bajo la apariencia de que vivimos en un Estado de Derecho, bajo la ilusión de que tenemos derechos y que además podemos ejercerlos cuando la realidad es que los derechos, cada día más, los da el dinero y, tal vez, es por eso por lo que cada día nos empobrecen más y más, desde todas las Instituciones, aunque me duela decirlo, creerlo y sentirlo.
Pidamos de una vez por todas la III República y promovamos desde ella el cambio hacia la verdadera justicia, la verdadera democracia y la verdadera igualdad, sobre la base de la solidaridad y poniendo el dinero y el capital a su servicio, a nuestro servicio, al servicio de los ciudadanos y de la sociedad. De lo contrario, los ricos y poderosos, los de siempre, no tardarán en ponernos a todos de nuevo a su servicio, en condiciones de semi-exclavitud, y teniendo que dar las gracias por recibir, de ellos, lo que deberían ser nuestros derechos por el mero hecho de ser personas y ciudadanos.
Eso en el supuesto de que no lo hayan logrado ya.